lunes, 9 de enero de 2017

SERMÓN DEL BIENAVENTURADO DOCTOR SAN AGUSTÍN, SOBRE EL EVANGELIO DE SAN LUCAS CAP 2. v.42: Trata de la caridad.

El corazón que esté lleno de caridad, muy amados hermanos míos, comprende sin error , y guarda sin trabajo la doctrina maravillosa de la Santa Escritura, que es en sí misma abundante y llena de misterios. Así lo enseña el glorioso Apóstol San Pablo, diciendo: el cumplimiento de la ley es la caridad: él mismo en otro lugar dice: el fin de la ley es la caridad, y dice otra vez: el fin de todos los mandamientos que Dios manda, es que tengamos caridad con limpio corazón y buena conciencia, y con fé no fingida: y si te parece que no puedes leer todas las Santas Escrituras, ó porque no tienes lugar para ello, ó porque no las entiendes, ten caridad, que en ella hallarás toda la ciencia buena del mundo. 




Claro es que los mandamientos no nos fueron dados sino para que los guardemos y en lo mismo se cumple la ley; y así lo mismo quiso decir el Apóstol sagrado, cuando dijo: el cumplimiento de la ley es tener caridad, que cuando dijo, el fin de los mandamientos es la caridad, de tal manera que el hombre en quien vive la caridad, sin duda es templo de Dios. 

El glorioso S. Juan lo confirma, diciendo: Dios es caridad: escribiendo esto los Santos Apóstoles nos encomiendan mucho la excelencia de la caridad, y no podían ellos sacar de su boca otra cosa sino lo que á la mesa de su soberano Maestro habían comido; y el Señor dándoles pasto de su doctrina verdadera, que es el mismo pan vivo que descendió del cielo, les dijo: yo os doy un nuevo mandamiento, y es que os améis unos á otros. Y en otro lugar les dice: en esto conocerán los hombres que sois mis Discípulos, si os amais unos á otros. 

Sabed, que viniendo el Señor para quitar la corrupción de nuestra carne con el escarnio de su cruz , y para desatar las prisiones antiguas de nuestra muerte con la novedad de su muerte, también con su mandamiento nuevo hizo al hombre nuevo. Era cosa muy antigua y muy usada que el hombre muriese, y porque esto se remediase en el hombre, hizo una cosa nueva y nunca vista, y fué que muriese Dios. Mas por quanto el Hijo de Dios murió en la carne, y no en la Divinidad, remedió con la vida eterna de su Divinidad, que no fuese eterna la muerte de nuestra carne. Asi lo declara el glorioso Apóstol, quando escribiendo á los Romanos, dice: murió por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación, y así como trazo la vida nueva contra la muerte antigua, también contra el pecado viejo nos da mandamiento nuevo. 

Por tanto, cristiano, si quieres quitar la vida al pecado viejo, toma el mandamiento nuevo, destierra la codicia, y abraza la caridad; porque bien así como la codicia es raíz de todos los males, la caridad es raíz de donde- nacen todos los bienes. En la caridad, que es el amor con que amamos á Dios y al próximo, está encerrada toda la Sagrada Escritura, y todo quanto Dios nos ha mandado; porque la doctrina y mandamiento de nuestro soberano maestro es: amarás á tu Señor Dios de todo tu corazón y con toda tu alma, y amarás á tu prójimo como á tí mismo. 

Toda la ley y todos los Profetas están pendientes de estos dos mandamientos; si no tienes, pues, lugar para leer toda la Escritura Sagrada, y revolver todos los libros santos, y no puedes entrar en los secretos de las Escrituras, ten caridad, que ahí está todo, y así lo sabes todo, y lo has visto y entendido todo, de esto pende todo, y no solo sabrás lo que está escrito, sino que tendrás aun mas de lo que está escrito; porque con la caridad sabrás algo de donde esto pende, lo que no sabes ni lo entenderás aunque veas todas las Escrituras. 

La caridad se sabe en la Sagrada Escritura, y se posee en las santas obras; por tanto, muy amados hermanos míos, seguid y poseed la caridad, que es una cuerda con que dulce y saludablemente se atan las almas: pensad, que con ella el pobre se halla rico y contento, y sin ella el rico vive triste y descontento. Esta hace que podáis sufrir las adversidades, y os da templanza en las prosperidades: os da fortaleza contra las pasiones por duras que sean, y os da alegría en las buenas obras: os defiende de las tentaciones: os abre los corazones para con los próximos, y hace que viváis alegres con los que os aman, y tengáis paciencia para con los malos. La caridad fué graciosa para con Dios en Abel por el sacrificio, en Noé estuvo segura en el gran diluvio, en Abraham dio mansedumbre en tantas peregrinaciones, en los tres mancebos inocentes esperó la muerte del fuego con firmeza, en los justos Macabeos sufrió con paciencia la cruel muerte del fuego: la caridad se mostró casta en Susana para con su marido, y en Ana despues de la muerte de su marido, y en María Sacratísima aun sin marido: fué libre en Pablo para reprehender el mal, y humilde en Pedro para obedecer: es humana en los cristianos para alabar á Dios confesando, es divina en Christo para perdonar los pecados. ¿Mas qué os puedo yo decir de la caridad que iguale con lo que nuestro Redentor por boca del Apóstol glorioso nos enseña, diciendo? Si yo hablare con lenguas de los hombres y de los Angeles no teniendo caridad, seré como la campana que retiñe, ó el metal que suena: y si tuviere don de profecía, y tuviere todos los misterios, toda la ciencia y toda la fé, tanto que haga mudar los montes; no teniendo caridad, ninguna cosa me aprovecha. La caridad es de gran corazón, es benigna, la caridad no tiene envidia, no hace mal, no se ensoberbece, no es deshonesta, no busca sus propias cosas primero que las de todos, no se aíra, no piensa mal, no se alegra en la maldad, se goza con la verdad, todo lo sufre por bien del próximo, todo lo cree, todo lo espera, todo lo sostiene esperando en Dios, la caridad nunca cae. 

O hermanos ¡quán grande salud para las almas es la caridad! ¡qué fundamento tan firme para el saber! ¡qué fruto tan provechoso para la fé! ¡qué riqueza para los pobres! ¡ qué vida para los que mueren ! ¿ qué cosa puede ser de tanta magnanimidad como morir por los malos? ¿ qué cosa de tanta benignidad como amar á los enemigos ? Sola la caridad es la que no recibe pena del bien de los otros, porque nunca tiene envidia: ella sola es la que por venirle prosperidades no se levanta ni se desconoce, porque no se ensoberbece: sola es la que en lo interior no es atormentada de la mala conciencia, porque no piensa maldad: está segura en medio de las afrentas que sobrevienen en medio de los que la quieren mal: siembra buenas obras: entre los airados está mansa y graciosa: entre los que buscan traiciones guarda perfecta inocencia: entre los que vé fundarse en maldades gime: en medio de los que tratan verdad respira. ¿Qué cosa se puede hallar mas fuerte que la caridad, no para vengar las injurias sino para perdonarlas ? ¿ qué cosa hay que tenga mas facilidad en el bien, no con vanidad, sino con toda verdad? Porque á la verdad por esto sufre con tanta paciencia los trabajos en la vida presente, porque cree todo lo que de la otra la dicen: sufre todo lo que acá la viene de mal, porque cree todo lo que allá le prometen de bien , y por esto con razón nunca cae. 

Seguid, pues, hermanos mios, la caridad, y teniéndola con toda santidad haréis frutos de justicia; porque si con las obras la gustáis, incomparablemente será mas lo que hallaréis de bien en ella, que todos los elogios que yo os he dicho de ella. Y yo doy fin al Sermón, porque la plática de los viejos ha de tener gravedad y brevedad en gloria del Señor , que vive y reina sin fin. Amen.

San Agustín doctor de la Iglesia



domingo, 8 de enero de 2017

Día 8 de Enero: LA SAGRADA FAMILIA (EN LA OCTAVA) de la Catena áurea de Santo Tomás

Lucas II. 42-52 Teniendo el Niño ya doce años cumplidos, habiendo subido a Jerusalén, según solían de aquella solemnidad; acabados aquellos días así que se volvían, se quedó el niño Jesús en Jerusalén sin que sus padres lo advirtiesen. Antes bien creyendo que venía con alguno de los de su comitiva, anduvieron la jornada entera buscándole entre los parientes y conocidos. Y como no le hallasen, se volvieron a Jerusalén en busca suya. Y al cabo de tres días de haberle perdido, le hallaron en el templo sentado en medio de los doctores, que ora los escuchaba, ora les preguntaba; y cuantos le oían, quedaban pasmados de su sabiduría y sus respuestas. Al verle, pues, sus padres, quedaron maravillados. Y le dijo su Madre: "Hijo ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, hemos andado buscándote". Y El les respondió: "¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre?" Mas ellos no entendieron el sentido de su respuesta. (vv. 42-50) En seguida se fue con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Y su Madre conservaba todas estas cosas en su corazón. Jesús entretanto crecía en sabiduría, en edad y en gracia, delante de Dios y de los hombres. (vv. 51-52)


Griego, o Geómetra La manifestación de su sabiduría no pasó más allá de lo que permitía su edad, porque entramos por lo general a los doce años en el dominio de la razón, y a esa edad fue cuando se manifestó la sabiduría de Jesús. 


Basilio 
También podemos decir que, como el número doce tiene cierta analogía con el siete -puesto que es producto de los factores tres y cuatro, que sumados hacen siete y multiplicados doce- expresa la universalidad y perfección de las cosas y de los tiempos. Por tanto la luz de Cristo, que había de llenar todo lugar y todo tiempo, empieza con razón por dicho número.  

Beda 
La ida del Señor con sus padres a Jerusalén todos los años por la Pascua, es una señal de humana humildad. Porque es deber del hombre acudir a ofrecer sacrificios al Señor y hacérsele propicio por medio de oraciones. Hizo, pues, el Señor entre los hombres, habiendo nacido hombre, lo mismo que Dios había mandado a los hombres por medio de sus ángeles. Por lo que dice: "Según solían en aquella solemnidad". Sigamos, pues, el camino de su vida humana, si nos deleita la idea de ver la gloria de su divinidad. 

Griego, o Geómetra 
Una vez celebrada la fiesta, cuando todos se volvían, Jesús se quedó sin que nadie lo notara, según estas palabras: "Acabados aquellos días, así que se volvían, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen". Dice, pues: "Acabados aquellos días", porque la solemnidad duraba siete días. Permanece oculto para que sus padres no le impidan disputar con los doctores de la ley. O tal vez para evitar que pareciese que menospreciaba a sus padres, si no obedecía sus mandatos. Se queda, en conclusión, sin que nadie lo note, para que no se lo estorben y para no ser desobediente.  
 
Beda 
Pero alguno preguntará, cómo el Hijo de Dios, objeto de tanto cuidado por parte de sus padres, pudo quedar olvidado. A lo que se debe responder que era costumbre entre los israelitas, en los tiempos de las fiestas, bien cuando acudían a Jerusalén, o ya cuando volvían a sus casas, el ir separados los hombres de las mujeres, que los niños podían ir indiferentemente con el padre o con la Madre. Por tanto que San José y la Santísima Virgen, no viendo al niño a su lado, creyeron cada uno por su parte que iría en compañía del otro. Por lo cual sigue: "Antes bien, creyendo que venía con alguno de los de su comitiva", etc.
 
Orígenes, in Lucam, 19 
No lo encontraron inmediatamente después que lo buscaron, porque Jesús no está entre los parientes y deudos, según la carne; ni entre los que están unidos a El por los lazos del cuerpo; ni puede encontrarse mi Jesús entre la muchedumbre. El lugar en que lo encontraron los que buscaban no es un lugar cualquiera -fijémonos bien en ello- sino el templo. Busquémoslo también nosotros, por tanto, en el templo de Dios. Busquémoslo en la Iglesia, busquémoslo entre los doctores que se hallan en el templo, porque si así lo hacemos, lo encontraremos. 
 
San Ambrosio 
Después de tres días se le encuentra en el templo, para indicar que tres días después del triunfo de su pasión, y cuando se lo creía muerto, resucitaría y se mostraría a nuestra fe en trono celestial y en honor divino. 

Orígenes, in Lucam, 19 
Porque era Hijo de Dios, se encuentra en medio de los doctores instruyéndolos con su sabiduría. Porque era niño, se encuentra en medio de ellos, no enseñándoles, sino preguntándoles, por lo cual dice: "Sentado en medio de los doctores, que, ora los escuchaba, ora les preguntaba". Por su misericordia nos enseña de este modo que corresponde a los niños (aun cuando sean sabios e instruidos) más bien oír a sus maestros que desear enseñarles y jactarse con vana ostentación. Preguntaba, no para aprender, sino para ilustrar preguntando; que el preguntar y responder con sabiduría nacen de una sola fuente de doctrina. De donde, prosigue: "y cuantos le oían quedaban pasmados de su sabiduría", etc. 

Beda 
Para manifestar que era hombre, oía humildemente a maestros que al fin eran hombres. Para probar que era Dios, les respondía de una manera sublime cuando le preguntaban.  

Griego, o Geómetra 
Admiremos a la Madre de Dios, afectada en sus maternales entrañas, que manifiesta como con lamentos sus dolorosas pesquisas, y expresa lo que siente con la confianza, la humildad y la ternura de una madre. Por lo cual sigue: "Y le dijo su Madre: Hijo, ¿por qué te has portado así?", etc. 

Origenes, in Lucam, 19 
Pero ¿por qué lo buscaban? ¿Creían que había perecido o que se había perdido? ¡Lejos de nosotros tal presunción! ¿Podían temer, acaso, que se perdiese un niño que sabían era Dios? Pero así como nosotros al leer la Sagrada Escritura buscamos con dolor el sentido de ella, no porque creemos que las Escrituras vayan fuera de camino, o porque contengan algún error, sino porque deseamos encontrar la verdad intrínseca de ellas, así también buscaban ellos a Jesús, temiendo los dejase para volverse al cielo, y bajar otra vez cuando quisiera. Conviene, pues, que el que busca a Jesús no pase de una manera negligente y perezosa, como lo buscan muchos y no lo encuentran, sino con trabajo y con dolor. 

Glosa, ordin 
También podía ser que temiesen que lo que Herodes había tratado de llevar a cabo en su infancia, ahora, encontrada la ocasión oportuna, lo ejecutasen otros matándolo en su edad infantil. 

Griego, o Geómetra 
Pero el mismo Señor responde a todo, y corrigiendo en cierto modo lo que se había dicho del que era reputado por su padre, manifiesta al que lo es verdaderamente, enseñando no a caminar por la tierra, sino a levantarse hasta el cielo, por lo que continúa: "Y El les respondió: ¿Cómo es que me buscabais?". 

Beda 
No los reprende porque lo buscan como hijo, sino que les hace levantar los ojos de su espíritu para que vean lo que debe a Aquel de quien es Hijo eterno. Por esto sigue: "No sabíais que yo debo emplearme", etc.  

San Cirilo 
Dice esto, pues, para manifestar que El está por encima de la naturaleza humana, y dando a entender que la Santísima Virgen es un instrumento de la redención, dándolo a luz, pero que por naturaleza El es verdaderamente Dios e Hijo del excelso Padre. Avergüéncense, pues, aquí los sectarios de Valentino, de decir, después de haber oído que era el templo de Dios, que el Creador y el Dios de la ley y del templo no es el mismo Padre de Jesucristo. 

San Epifanio, contra Haer., lib. 2, haer. 30 
Observe Ebión que Jesucristo es admirable en sus discursos a los doce años de edad, y no a los treinta. Lo cual no quiere decir que después que vino el Espíritu Santo sobre El cuando fue bautizado, fue convertido en Cristo, esto es, ungido del Señor, sino que desde su infancia reconoció el templo y a su Padre. 
  
Griego, o Geómetra 
Todo el tiempo que pasó entre la primera manifestación de Jesucristo y el día de su bautismo, y que no fue señalado por milagros famosos y públicos ni por su doctrina, lo resume el evangelista en una sola palabra diciendo: "En seguida se fue con ellos", etc.

Orígenes, in Lucam, 20 
Con frecuencia bajó Jesús con sus discípulos, pues no siempre estaba en el monte, porque los que estaban enfermos no podían subir a él. Del mismo modo, pues, baja ahora a otros que se hallan abajo. Prosigue: "Y les estaba sujeto", etc. 

Griego, o Geómetra 
Alguna vez empezaba por instituir la ley con la palabra y después la comprobaba con las obras, como dice: "El buen pastor da su vida por sus ovejas" ( Jn 10,11), y en efecto, poco después (deseando nuestra salvación) nos dio su propia vida. Otras veces, por el contrario, daba primero el ejemplo y después explicaba la manera de vivir bien, como aquí, en que por sus obras nos enseña que hay tres cosas que deben aventajar a las demás: amar a Dios, honrar a sus padres y dar la preferencia a Dios aun sobre los mismos padres. Porque cuando fue reprendido por sus padres, considera como de poca importancia todas las cosas que no son de Dios, y luego obedece también a sus padres.  

Orígenes, in Lucam, 20 
Aprendamos también nosotros mientras somos hijos a vivir sometidos a nuestros padres. Y si nuestros padres faltan, vivamos sometidos a aquellos que hacen la vez de padres por su edad. Jesús, a pesar de ser Hijo de Dios, vive sometido a José y a María. Yo, por ejemplo, debo vivir sometido al obispo a quien se me ha designado como padre. San José comprendía sin duda que Jesús era más grande que él, y por ello respetuoso, moderaba su autoridad. Tengamos, pues, presente que muchas veces es mayor que nosotros el que nos está sometido, y así el que está constituido en dignidad superior no se ensoberbecerá sabiendo que es más que él aquel que le está subordinado. 

San Basilio, in lib. relig 
Obedeciendo desde su primera edad a sus padres, se sometió Jesús humilde y respetuosamente a todo trabajo corporal, porque, aunque eran honestos y justos, con todo, como pobres y sufriendo escasez hasta en lo necesario -como lo demuestra el pesebre venerado donde nació el Señor-, es claro que se procuraban lo necesario para la vida con el continuo sudor de sus cuerpos. Y bien, Jesús, que obedecía a sus padres -como dice la Sagrada Escritura-, tomaba parte en sus trabajos con entera sumisión.
 
San Ambrosio 
¿Y llamará la atención que obedezca a su padre el que vive sometido a la Madre? No es por debilidad por lo que se somete, sino por piedad. Aun cuando el hereje levante la cabeza y asegure que el que es enviado necesita del auxilio de otro. ¿Acaso necesitaba de auxilio humano porque obedecía a la autoridad de su Madre? ¿Se sometía a la sierva de Dios, se sometía a un padre que lo era sólo en la apariencia, y aun te causa admiración, que se sometiese a Dios? El obedecer al hombre es piedad, ¿y será debilidad el obedecer a Dios?  

Beda 
La Santísima Virgen ya sea porque no entendía estas cosas todavía, o porque las comprendiese, las guardaba en su corazón para examinarlas con más detenimiento. Por lo cual sigue: "Y su Madre conservaba todas estas cosas en su corazón". 

Griego, o Geómetra 
Consideraremos cómo María, mujer prudentísima, Madre de la verdadera Sabiduría, es discípula de este niño, oyéndole, no como a un niño o como a un hombre, sino como a Dios. Después meditaba sus divinas palabras y sus obras sin perder ni una sola de ellas, y así como concibió al Divino Verbo en sus entrañas, así ahora también recibiría todas sus acciones y todas sus palabras en su corazón, y en él -por decirlo así- las fomentaba. Unas veces contemplaba el presente en sí misma, otras veces esperaba que el porvenir lo revelaría todo con más claridad, haciendo de esto la regla y la ley de toda su vida. Prosigue: "Jesús entretanto crecía en sabiduría", etc. 

Teofilacto 
Pero dicen los herejes eunomianos: ¿Cómo puede ser igual al Padre en sustancia aquél de quien se dice que crece como imperfecto? No se dice, pues, que crecía en cuanto era Verbo, sino en cuanto era hombre. Y verdaderamente, si creció después que fue hecho hombre el que antes había sido imperfecto, ¿qué razón hay para que le demos gracias por haberse encarnado por nosotros? ¿Cómo, si es la verdadera sabiduría, puede crecer? ¿Ni cómo puede tampoco crecer en gracia Aquel que la da superabundante a los demás? Además, si ninguno se escandaliza cuando oye que el divino Verbo se ha humillado (sintiendo flaquezas indignas de Dios), sino que más bien se admira de su misericordia, ¿no será extraño el que se escandalice cuando oye decir que crece? Así como se ha humillado por nosotros, así también crece por nosotros, para que nosotros a la vez crezcamos en El, puesto que hemos caído por el pecado. Porque todo lo que se refiere a nosotros, el mismo Jesucristo lo ha tomado sobre sí con el fin de hacerlo mejor. 
 
San Cirilo 
Y obsérvese que no dice que es el Verbo quien crece, sino Jesús, para que no entendamos que es el Verbo puro quien crece, sino el Verbo hecho carne.  

Griego 
Crecía en edad, desarrollándose en el cuerpo hasta la virilidad, en sabiduría respecto de aquellos que eran instruidos por El en las cosas divinas, y en la gracia, por la cual seguimos adelante con alegría creyendo obtener al fin todo lo que nos ha prometido. Y esto, delante de Dios, quien perfeccionó la obra de su Padre, habiendo tomado nuestra carne mortal, y ante los hombres, por haberlos convertido del culto de los ídolos al conocimiento de la Santísima Trinidad.  

Teofilacto
Dice, pues, ante Dios y ante los hombres, porque primero se debe agradar a Dios y después a los hombres. 


Catena áurea de Santo Tomás

sábado, 7 de enero de 2017

Día 7 de Enero: PRIMER SÁBADO EN LA OCTAVA

Mateo II. 01-12 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: "¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle". (vv. 1-2)  Y el Rey Herodes, cuando lo oyó, se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocando todos los príncipes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntaba dónde había de nacer Cristo. Y ellos le dijeron: "En Belén de Judá: porque así está escrito por el Profeta. Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre las principales de Judá; porque de ti saldrá el caudillo que gobernará a mi pueblo Israel". (vv. 3-6)  Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó de ellos cuidadosamente del tiempo en que les apareció la estrella: y encaminándolos a Belén, les dijo: "Id, e informaos bien del niño, y cuando le hubiereis hallado, hacédmelo saber, para que yo también vaya a adorarle". Ellos, luego que esto oyeron del rey, se fueron. (vv. 7-9) Y he aquí la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que, llegando, se paró donde estaba el niño. (v. 9) Y cuando vieron la estrella se regocijaron en gran manera. Y entrando en la casa hallaron al niño con María su Madre, y postrándose, le adoraron; y abiertos sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. (vv. 10-11)  Y habida respuesta en sueños, que no volviesen a Herodes, se volvieron a su tierra por otro camino. (v. 12)  


San Agustín, in sermone 5 de Epiphania Consumado el milagro del parto virginal, en que el útero lleno de la divinidad dio a luz al Dios-Hombre sin perder el sello de su integridad, entre los tenebrosos escondrijos de un establo y la estrechez de un pesebre, en los que la Majestad infinita, reduciéndose en las cortas dimensiones de un tierno cuerpecito, mora suspendido del pecho materno, y todo un Dios permite ser envuelto en viles pañales, un nuevo astro aparece de repente en el cielo iluminando la tierra. Y disipada la niebla que cubría todo el mundo, convierte la noche en día para que el día no quedase oculto entre la noche. Por eso dice el evangelista: "Pues cuando hubo nacido".    

Rábano Magos son los que filosofan sobre todo, pero el lenguaje común toma esta palabra en la acepción de hechiceros. Estos magos, sin embargo, son considerados de otra manera en su país, puesto que son los filósofos de los caldeos, y sus reyes y príncipes ajustan siempre todos sus actos a la ciencia de estos hombres. Así es que fueron los primeros que conocieron el nacimiento del Señor. 

San Agustín, in sermone 2 de Epiphania No se manifestó Jesús ni a los sabios ni tampoco a los justos, sino que prevaleció la ignorancia en la rusticidad de los pastores y la impiedad en los magos sacrílegos de la Caldea. A unos y a otros se ofrece aquella piedra angular, porque había venido a elegir la ignorancia para confundir a los sabios, y no a llamar a los justos, sino a los pecadores, a fin de que ningún poderoso se ensoberbeciese y ningún débil desesperase.
 
La glosa Estos magos eran reyes, y si se dice que ofrecieron tres dones, no se significa con esto que ellos no fueran más que tres, sino que en ellos estaban representadas todas las naciones descendientes de los tres hijos de Noé que habían de ser llamadas a la fe. Si los príncipes fueron tres, podemos creer que el número de los que les acompañaban era mucho mayor. No vinieron después de un año, porque entonces habrían encontrado al niño en Egipto y no en el pesebre, sino a los trece días de su nacimiento. Se dice "de Oriente" para manifestar el lugar de donde venían.  

Remigio Algunos contestaban a esto que el niño que acababa de nacer tenía poder para hacerlos llegar en tan pocos días desde los confines de la tierra.
 
La glosa No es de extrañar que en trece días pudieran venir a Belén viajando sobre caballos árabes y dromedarios que son tan veloces para caminar.  

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Tal vez emprendieron el camino dos años antes del nacimiento de Jesucristo, guiados por la estrella, llevando todas las provisiones necesarias para el camino.
  
San Agustín, in sermone 2 de Epiphania Eran muchos los reyes que habían nacido y habían muerto en Israel; ¿era por ventura alguno de éstos a quien los magos buscaban para prestarle adoración? Ciertamente no, porque de ninguno de ellos les había hablado el cielo. Estos reyes, extranjeros y de un país tan remoto, no se juzgaban obligados a prestar un homenaje tan grande a un rey de la clase y condición que lo eran ellos en su país; sino que habían aprendido que debía ser tal la condición del que había nacido, que, adorándolo, no podía ofrecerles duda alguna el conseguir la salvación, que consiste en el mismo Dios. Por otra parte, tampoco la edad se prestaba a la adulación humana, no estaban cubiertos de púrpura los miembros del recién nacido, ni brillaba una diadema en su cabeza; ni pudo ser la pompa de los servidores, ni el terror de los ejércitos, ni la fama de gloriosos combates lo que atrajese a estos varones de tan remotas tierras con fe tan grande y tan ardientes votos. Un niño recién nacido, pequeñito, menospreciado por la pobreza se manifiesta recostado en un pesebre. Pero se oculta bajo estas apariencias alguna cosa grande que aquellos hombres, primicias de los gentiles, habían comprendido, no por testimonio de la tierra, sino del cielo. Por eso decían: "Hemos visto su estrella en el Oriente". Anuncian y preguntan, creen y buscan, a imagen de aquéllos que caminan en la fe y desean ver.  

San Agustín, sermones, 204,1Los ángeles anuncian a los pastores que ha nacido Cristo; a los magos, una estrella. El cielo con su lenguaje habla a unos y a otros, porque el de los profetas había cesado. Los ángeles habitan los cielos que embellecen los astros; los cielos, pues, cantan a unos y a otros las glorias del Señor.  

San Agustín, in sermonibus de Epiphania Así como los magos desean un Redentor, Herodes teme un sucesor. Esto es lo que significan aquellas palabras: "Y el Rey Herodes, cuando lo oyó, se turbó".  

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom.  Siendo él mismo idumeo, tiembla cuando oye hablar de un rey de los judíos. Teme que el cetro, volviendo a manos de los judíos, le sea arrancado, y que su raza caiga para siempre del trono. Cuanto más grande es el poder, mayores son los peligros y temores que lo cercan. Así como en los árboles las ramas más elevadas son agitadas por el viento más ligero, de la misma manera los hombres, cuanto más elevado es el puesto que ocupen, son más fácilmente agitados por el leve anuncio del más pequeño suceso; a diferencia de aquéllos de condición humilde, que viven casi siempre en paz, como en el fondo de un apacible valle. 

San Agustín, sermones, 200,2 ¿Qué será el tribunal del juez cuando la cuna del Niño hace temblar a los reyes soberbios? Teman éstos, pues, al que está sentado a la diestra del Padre, a aquél que mientras era amamantado por los pechos de su Madre fue temido por un rey impío.  

San León Magno, in sermone 6 de Epiphania Herodes en esta circunstancia hace el papel del mismo Satanás, del cual había sido instigador antes y se muestra ahora imitador, el más resuelto y decidido, atormentado por la vocación de los gentiles y por la destrucción de su imperio. 
 
Teodoreto, homilia 1 in concilio Ephesino Si hubiera elegido la gran ciudad de Roma, se habría creído que el cambio verificado en el mundo era resultado del poder de sus habitantes; si hubiera nacido hijo de un emperador, se hubiera atribuido este resultado a su poder. ¿Qué hizo, pues? Elegir todo lo humilde, todo lo pobre y vil para que no hubiera la menor duda de que era el poder divino el que hacía la transformación del universo. He ahí por qué eligió una Madre pobre y una patria más pobre aún; y he ahí también por qué carece de lo más necesario para vivir. Esto es lo que nos enseña el pesebre.  

San Gregorio Magno, homiliae in evangelia, 8 Con razón nace en Belén, pues Belén significa Casa de pan: porque El mismo es quien dijo: "Yo soy el pan vivo que descendí del cielo".  
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Aunque Herodes oyó una respuesta que merecía entero crédito por dos motivos -por el testimonio de los sacerdotes y por las palabras del profeta sin embargo no se doblega en su soberbia a rendir homenaje al rey que va a nacer. Antes, por el contrario, se deja llevar de su culpable deseo de deshacerse de él con astucia. Y como comprendió que no podía conquistar a los magos con halagos, ni aterrorizarlos con amenazas, ni sobornarlos con oro para que consintieran en la muerte del futuro rey, por eso trató de engañarlos. Esto es lo que quieren decir estas palabras: "Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos". El los llama en secreto para que no se dieran cuenta los judíos, de quienes desconfiaba, temiendo que entrasen en el deseo de tener un rey de su nación y frustrasen sus planes. Con gran cuidado les pregunta en qué tiempo habían visto la estrella. 
Remigio Y les pregunta con maña porque era muy astuto y temía que los magos, no regresando donde él, le dejaran sin saber qué hacer para matar al niño. 

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 7 No les dice: "Informaos del rey", sino "del niño", porque ni siquiera podía soportar que se le diese el nombre de príncipe.  

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Para conducirlos allí se finge piadoso y bajo el manto de piedad afila el cuchillo dando a su crimen el color de humildad, procediendo en esto como todos los criminales, que cuando quieren herir a alguien en secreto, le muestran una humildad y un afecto que están muy lejos de sentir. Esto es lo que quiere decir: "Y cuando le hubieseis hallado hacédmelo saber". 
 
Remigio Los magos oyeron de Herodes que buscasen al Señor, pero no que volviesen a él, semejantes a los buenos oyentes que siguen los consejos de los predicadores indignos, pero no imitan sus obras.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Este pasaje indica claramente que la estrella, después de haber conducido a los magos a Jerusalén, se ocultó para obligarles a entrar en la ciudad y preguntar a sus moradores acerca de Cristo, y por consiguiente a divulgar el misterio de su nacimiento. Esto por dos razones. En primer lugar, para confundir a los judíos, porque siendo gentiles, solamente con la aparición de la estrella buscaban al Salvador atravesando provincias extranjeras, mientras que ellos, que leían todos los días las profecías sobre Cristo, no habían ido a buscarle habiendo nacido en su propio país. En segundo lugar, para que sirviera de confusión y oprobio a los sacerdotes que, preguntados por Herodes sobre dónde debía nacer Cristo, respondieron: "En Belén de Judá", los mismos que interrogando a Herodes acerca de Cristo no sabían nada de El. Por eso, después de esta pregunta y respuesta añade: "Y he aquí que la estrella que habéis visto en el Oriente iba delante de ellos", para que viendo la obediencia de esta estrella, pudiesen comprender la dignidad y grandeza del nuevo Rey. 
 
San Agustín, in sermonibus de Epiphania La estrella, para prestar una obediencia más sumisa a Cristo, contuvo su carrera hasta que condujo a los magos a donde estaba el niño; les prestó vasallaje, pero no los mandó. Después de haber prestado al nuevo Rey sus adoradores, inundó la gruta de una luz clarísima, y después de haber iluminado con sus rayos el albergue del divino niño, desapareció. Y esto significan las palabras: "Hasta que llegando se paró sobre donde estaba el niño". 
 
San Ambrosio, in Lucam, 2,45 Esta estrella es el camino, y el camino es Cristo, pues por el misterio de su encarnación Cristo es nuestra estrella, astro brillante de la mañana que no se ve donde está Herodes, pero que vuelve a aparecer allí donde está el Salvador y enseña el camino. 
 
Remigio Tal vez la estrella significa la gracia de Dios y Herodes el diablo. Aquel que por el pecado se sujeta al imperio de Satanás, al punto pierde la gracia. Pero si se arrepiente por la penitencia, al punto la vuelve a encontrar, y no la abandona hasta que lo conduce a la casa del niño, esto es a la Iglesia. 
 
Remigio Conviene notar que el evangelista no se contenta con decir "se regocijaron", sino que añade "en gran manera".  

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Ellos se regocijaron porque en vez de ver fallidas sus esperanzas, fueron, por el contrario, confirmadas más y más, y porque veían recompensadas las penalidades de un camino tan largo. 

San León Magno, in sermone 4 de Epiphania Pequeño de cuerpo, necesitando de los cuidados de los demás, incapaz de hablar y sin diferenciarse en nada de los demás niños, porque así como eran incontestables a causa de los testimonios que afirmaban que en él se encontraba invisible la majestad de Dios, de la misma manera debía probarse que aquella esencia eterna del Hijo de Dios estaba unida a la naturaleza humana. 
"Con María su Madre".  

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 No coronada su cabeza con diadema imperial, ni tampoco recostada sobre dorado lecho, sino teniendo apenas una sola túnica, no con que adornar su cuerpo, sino con que cubrir la desnudez, como la debía tener para viajar la esposa de un carpintero. Si ellos hubieran venido buscando a un rey terrenal indudablemente, se hubieran llenado más bien de confusión que de alegría, por haber sufrido sin resultado las molestias e incomodidades de un camino tan largo. Pero como ellos buscaban un rey celestial, y aun cuando con los ojos corporales no veían allí nada propio de rey, satisfechos, sin embargo, de lo que la estrella les decía, se regocijaban a la vista de este pobre niño, cuya majestad resplandecía en sus corazones y veían con los ojos del espíritu. Por eso, "postrándose le adoraron". Veían a un hombre, pero reconocían a Dios. 
 
San Agustín, in sermonibus de Epiphania Se le ofrece el oro como a un gran rey, se quema el incienso en su presencia como delante de Dios, y se le ofrece la mirra como a aquél que había de morir por la salvación de todos. 
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Aunque ellos no comprendían qué misterio era éste ni qué significaba cada uno de sus dones, poco importaba, porque la misma gracia que los inducía a hacer estas cosas, lo tenía todo dispuesto y ordenado. 
 
San Jerónimo Los que habían ofrecido dones al Señor bien merecían recibir esta respuesta. Esta fue dada por un ángel para que se demostrara bien claramente el privilegio de los méritos de José. 
 
La glosa La respuesta fue dada por el Señor, porque ningún otro trazó este camino para volver, sino aquel que dijo: "Yo soy el camino". Sin embargo, no es el niño el que les habla, a fin de que la divinidad no se revele antes de tiempo y sólo aparezca la verdad de la humanidad. Dice pues: "Y habida respuesta", porque así como Moisés clamaba en silencio, de la misma manera ellos preguntaban la voluntad divina en el silencio de sus piadosos deseos. Y añade: "Se volvieron a su tierra por otro camino", porque no debían ellos mezclarse más con los judíos infieles.   

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 10,7 Los magos, al volverse a su país por otro camino, nos enseñan una gran lección. Nuestra patria es el Paraíso. Después de haber conocido a Jesús, nos está prohibido volver a esta patria por el mismo camino que hemos venido recorriendo. En efecto, nos alejamos de esta patria por el orgullo, la desobediencia, el apego a las cosas visibles, comiendo el fruto prohibido. Y no podemos volver a ella sino por el camino de las lágrimas, de la obediencia, del desprecio de las cosas visibles, y refrenando los apetitos de la carne.  

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 No era posible que los que habían venido de Herodes a Cristo, volviesen de Cristo a Herodes. Y verdaderamente, los que, habiendo abandonado a Cristo, por el pecado se vuelven a Satanás, por la penitencia retornan a Cristo. Porque quien estuvo en la inocencia cuando no sabía lo que era el mal, fácilmente es engañado, pero cuando ha experimentado el mal en el que ha caído y recuerda el bien que ha perdido, vuelve con arrepentimiento a Dios. En cambio, quien habiendo abandonado al diablo, se vuelve a Cristo, difícilmente vuelve al diablo, porque mientras se regocija con el bien que ha encontrado y se acuerda de los males de que se libró, difícilmente vuelve al mal.



Catena áurea de Santo Tomás

viernes, 6 de enero de 2017

SERMÓN SOBRE LA FIESTA SACRATÍSIMA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

Habiendo poco ha pasado el día de tanta alegría en que celebramos el Nacimiento de nuestro Salvador, cuando la Virgen Sacratísima dio al mundo tan grande bien, hoy se nos ofrece, muy amados hermanos míos, celebrar la fiesta de la Epifanía digna de tanta veneración, para que nuestros gozos espirituales se continúen y perseveren; y juntándose los misterios de estas solemnidades santísimas unos con otros, la fuerza de nuestra alegría dure, y el fervor de la fe y devoción no se resfrié. 


Al beneficio y salud de todo el linaje humano conviene, que este infante tan poco ha nacido, medianero de Dios y de los hombres, no esté secreto en este lugar tan pequeño, antes bien que sea publicado por todo el mundo. Es verdad que el Señor eligió el pueblo de Israel, y en este pueblo una familia señalada de donde tomase nuestra humanidad; pero no fue servido de que su nacimiento estuviese secreto ni encerrado en la estrechez de aquel lugar en donde había nacido, antes como su Majestad nació para todos, quiso también dar a todos noticia de su nacimiento bienaventurado, y para cumplimiento de esto apareció a los tres Magos en Oriente una estrella de nueva claridad, mas clara y mas hermosa que las otras estrellas, y tal que arrebataba hacia sí los ojos y corazones de cuantos la veían, para ponerlos en el pensamiento de que no podía ser sin gran misterio una cosa tan llena de maravilla; mas el mismo Señor que crió esta maravilla, dio también entendimiento a los que la miraban, no solo para entender lo que significaba, mas también para que le buscasen, y buscándole le hallasen. Siguen pues estos tres varones bienaventurados la guía de esta soberana lumbre, acompañando con su contemplación atenta su grande claridad, tanto que con el resplandor de la gracia vinieron al conocimiento de la verdad, y juzgando este negocio como hombres sabios, les pareció que en alguna Ciudad Real se había de hallar el» Rey nacido, que ellos venían a buscar avisados por el Espíritu Santo; pero el Señor que había tomado forma de siervo, no venia para juzgar, sino para ser juzgado. Hizo elección de Bethlem para su Nacimiento, y para, su Pasión de Jerusalem. Oyendo Herodes que era nacido Rey de los Judíos, temió que venia quien le quitase el Reino, y tratando en su corazón como mataría al hacedor dé la vida, ofreciósele una devoción falsa y un servicio fingido. ¡O quán bienaventurado fuera, si se conformara con la fe de los Magos, y pusiera en la devoción lo que puso en la traición! ¡o ciega crueldad llena de loca envidia , que piensas ser parte para desbaratar con tu furor lo que por el soberano consejo estaba sin principio ordenado! El Criador y Señor del mundo no viene para tomar Reino temporal, sino para dar el eterno. ¿Qué locura es tan grande la tuya Herodes, pues pretendes mudar el orden inconmutable de las cosas ordenadas por Dios, y procuras cometer la maldad que para otros está guardada? Mira malaventurado, que la muerte de Christo Redentor del mundo no ha de ser en tu tiempo: primero se ha de fundar el Sagrado Evangelio, primero se han de obrar grandes maravillas, y se ha de dar sanidad a muchos enfermos, ¿por qué quieres que sea tuyo el pecado espantoso que está ordenado para otros? no teniendo tú parte en efectuar esta traición, quieres a lo menos obrarla con la voluntad, y deber así lo que no has de hacer. Todo tu aparato y negociación no es nada: no saldrás con lo que procuras por tantos perversos medios, porque has de saber, que ha de morir por su propia voluntad, como por ella nació. Los Magos bienaventurados continúan su intento, y llegan al lugar tan deseado, y guiándolos su misma estrella, vinieron adonde estaba el infante Jesús nuestro Salvador: adoraron al Verbo Divino humanado en nuestra carne: adoraron la sabiduría eterna en la niñez: adoraron la fortaleza infinita en la flaqueza humana: adoraron al Señor de toda la majestad en la verdad de la humanidad; y por mas testificar la verdadera fe que traían, y los misterios que entendían, con los dones que presentan, manifiestan sus corazones. Ofrécenle incienso, porque es Dios: mirra, porque es hombre mortal; y oro, porque es Rey: adorando la naturaleza divina y humana en un mismo hombre, porque lo que en las substancias era propio, en la persona no era diverso.

Vueltos los Magos a sus tierras, y siendo por la divina providencia el Infante Jesús trasladado a Egypto, se encendió bravamente el furor loco en los pensamientos de Herodes: mandó que todos los niños fuesen muertos en Belem y sus comarcas. Y porque no estaba cierto de la edad del Infante que buscaba, extendió su crueldad en general contra todos los niños, cuya edad era para él sospechosa: mas el Infante Jesús señalaba piadoso para el cielo todos los infantes que Herodes cruel sacaba del mundo. Y aun antes que hubiesen recibido la sangre del Señor para su redención , ya les ha dado la dignidad de mártires.

Levantad, pues, vuestros corazones, muy amados hermanos míos, para que se inflamen con la gracia del resplandor soberano, y festejando los misterios sagrados que Dios obró para nuestra salud , humillad vuestras obras y corazones al Señor, que tan grandes mercedes nos ha hecho. Amad la castidad, acordándoos de que nuestro Redentor quiso nacer de una Virgen. Apartad de vosotros los deseos de la carne , que siempre pelean contra el alma, según el Apóstol glorioso San Pedro nos lo enseña. Sed niños en la malicia : acordaos que el Rey de la gloria se conformó con nuestra infancia. 

Seguid la humildad que Christo Redentor nuestro enseñó a sus Sagrados Discípulos. Vestíos de la virtud de la paciencia, para que con ella ganéis vuestras almas, porque el mismo Señor que nos ha redimido, es también nuestra fortaleza. Procuremos tomar gusto a las cosas del cielo, y no a las que hay sobre la tierra. Caminad constantemente por el camino de la verdad y de la vida, y no os estorben las poquedades de la tierra, pues estáis ciertos de que os están preparadas las riquezas del cielo por la misericordia del Señor que vive y reina para siempre jamas. Amen. 



Sermón del bienaventurado San León Papa


jueves, 5 de enero de 2017

Día 5 de Enero: VIGÍLIA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR de la Catena áurea de Santo Tomás

Mateo II. 19-20 Y habiendo muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto diciendo: "Levántate y toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque muertos son los que querían matar al niño". (vv. 1920) 


Eusebio de Cesarea, historia ecclesiastica, 1,8 y 1,9
La justicia divina apremió a Herodes hacia la muerte por el sacrilegio que había cometido contra el Salvador y por el crimen que había realizado contra los niños inocentes. Por lo que -como refiere Josefo- diversas enfermedades invadieron su cuerpo, de manera que, como le fuera dicho por los adivinos, sus suplicios no eran por una enfermedad corporal, sino por justicia divina. Lleno de gran furor él mismo mandó reunir y recluir en la cárcel a los más
nobles y principales de toda Judea, mandando que apenas exhalase el espíritu los asesinasen a todos, de manera que toda Judea llore su muerte a pesar suyo. Un poco antes de entregar su último aliento, degolló a su hijo Antípatro, después que había matado a sus dos hijos, Alejandro y Aristóbulo. Tal fue el final de Herodes, quien padeció justos suplicios por el asesinato que en Belén había cometido contra los niños y por las insidias en contra del Salvador. Esto es señalado por el evangelista cuando dice: "Habiendo muerto Herodes". 

San Jerónimo
Muchos por desconocer la historia caen en el error de confundir este Herodes, cuya muerte se refiere aquí, con aquel otro Herodes que se mofó del Salvador en su sagrada pasión. Aquel Herodes, que más tarde hizo las amistades con Pilato, fue hijo de este Herodes, y hermano de Arquelao, a quien Tiberio César desterró a Lyón, después de haberle dado por sucesor en el trono a su hermano Herodes, como leemos en Josefo. Después que murió el primer Herodes fue cuando el ángel del Señor se apareció en sueños a José en el Egipto diciendo: "Levántate y toma al niño y a su madre".

Dionisio, de caelesti hierarchia, 4
Veo que Jesús, colocado por su naturaleza sobre todos los ángeles, después de haber tomado todo lo que es propio de nuestra naturaleza, no rehusó nada de cuanto exigía esta ley humana establecida y aceptada por El, sino que obedientemente se sujeta a Dios, que le habla por medio de los ángeles. Y por ministerio de los mismos ángeles ordena a José la ida a Egipto, y más tarde la vuelta de Egipto a Judea.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Observad que José había sido escogido para servir a María. Porque ¿quién habría podido prodigarle todos los cuidados que Ella necesitaba cuando fue a Egipto y cuando volvió de este país, si no hubiera estado desposada? A primera vista parece que María es la que nutría al niño y José quien le defendía; pero en realidad era el niño quien sostenía a María y defendía a José. "Y vete a la tierra de Israel". Va, pues, a Egipto como médico para curarlo de las enfermedades del error, pero no para permanecer allí. Su regreso se explica por estas palabras: "Porque han muerto los que querían matar al niño".

San Jerónimo
De aquí debemos deducir que no solamente Herodes, sino también los sacerdotes y los escribas, habían buscado al mismo tiempo la muerte del Señor en ese tiempo.

Remigio
Pero si fueron muchos, ¿cómo pudieron morir en tan poco tiempo? Porque, como se ha dicho, cuando murió Herodes fueron muertas todas las personalidades, que estaban presas en la cárcel.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Dícese que esto fue hecho por consejo de Dios, porque los sacerdotes estuvieron de acuerdo con Herodes en el criminal proyecto de buscar al niño para matarle. Por ello dice el evangelista: "Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él".

Remigio
Ciertamente el evangelista habla aquí usando una figura literaria, y toma a muchos por uno solo. Al decir el alma del niño, quedan refutados los herejes que dijeron que Cristo no había tomado el alma, sino que en lugar del alma tenía la divinidad.

Beda, homilia in Nat. innocent
La muerte de Herodes, acaecida poco tiempo después de la matanza de los niños inocentes, y a consecuencia de la cual Jesús, su Madre y José pudieron volver a Israel, significa que todas las persecuciones contra la Iglesia habían de ser castigadas más tarde con la muerte de los perseguidores; que la misma Iglesia gozaría otra vez de paz; y que los justos que se habían visto obligados a estar ocultos volverían a su patria. La vuelta de Jesús a Judea después de la muerte de Herodes significa también que más tarde a la voz de Henoc y de Elías, los judíos se convertirían a la fe y abandonarían su obstinada oposición a la verdad.


Mateo II. 21-23 Levantándose José tomó al niño y a su madre, y se vino para tierra de Israel. Mas oyendo que Arquelao reinaba en la Judea en lugar de Herodes su padre, temió de ir allá: y avisado en sueños, se retiró a las tierras de Galilea. Y vino a morar en una ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que habían dicho los Profetas: Que será llamado Nazareno. (vv. 21-23)

La glosa
José no fue desobediente al aviso del ángel, y eso significan las palabras: "Levantándose José, tomó al niño y a su Madre". El ángel no había fijado a qué lugar de Judea debía retirarse la Sagrada Familia, a fin de que, dudando José, se vuelva otra vez y adquiera noticias ciertas con las revelaciones más frecuentes del ángel. Y eso quieren decir las palabras: "Mas oyendo que Arquelao reinaba en Judea,..."
Flavio Josefo, antiquitates iudaias, 17,2; de bello iudaeorum, 1,18
Herodes tuvo diez mujeres. De siete de ellas tuvo numerosa sucesión: Antípatro, tenido de Josida, fue el primogénito; Alejandro y Aristóbulo, de Mariamne; Arquelao, de Maltace, la samaritana; y Herodes Antipas, que después fue tetrarca, junto con Filipo, de Cleopatra la jerosolimitana. Habiendo Herodes hecho matar a sus tres primeros hijos, y debiendo ir el reino después de su muerte y según el testamento de su padre a manos de Arquelao, la causa fue llevada a Roma al tribunal de César Augusto. De acuerdo con el Senado, se distribuyó la monarquía de Herodes de la manera siguiente: La primera mitad del reino, esto es Idumea y Judea, la dio a Arquelao con el título de tetrarca, prometiéndole que más tarde le daría el de rey, si por sus hechos se hacía acreedor a él. Dividió la otra mitad entre Herodes Antipas, que tuvo Galilea y Perea con el título de tetrarca, y Filipo, a quien le tocó Iturea y Traconítida. A la muerte de Herodes su hijo Arquelao vino a ser como un etnarca 1, cuya soberanía se llama aquí reino.

San Agustín, de consensu evangelistarum, 2,10
Tal vez se preguntará alguno, ¿cómo los padres de Jesús podían subir todos los años a Jerusalén -según refiere San Lucas-, si el temor a Arquelao les impedía acercarse allí? No les era difícil ni peligroso, por el poco tiempo que debían permanecer allí, ocultarse en medio de la gran multitud de personas que concurrían los días de fiesta, pero ciertamente habrían tenido miedo de dilatar su regreso por más tiempo. Terminada la fiesta, habían ya cumplido los deberes religiosos, y no se exponían a ser vistos si permanecían allí por más tiempo. Así, las palabras en que San Lucas nos dice que subían todos los años a Jerusalén, deben entenderse en el sentido de que lo hacían cuando no tenían que temer la presencia de Arquelao, que según la historia de Flavio Josefo sólo reinó nueve años. "Y avisado en sueños, se retiró a las tierras de Galilea". Quizá preguntará alguno: ¿cómo José, que temía ir a Judea, porque Arquelao había sucedido allí a Herodes su padre, prefirió retirarse a Galilea en donde otro de sus hijos, Herodes, era tetrarca, según el testimonio de San Lucas? Pero los tiempos en que se temía por la vida del niño no eran los mismos a los que San Lucas se refiere, en los cuales habían cambiado todas las cosas de tal modo que ya Arquelao no era etnarca, sino que Poncio Pilato era el procurador.

La glosa
Pero entonces se preguntará: ¿por qué José no temió ir a Galilea, siendo así que allí reinaba Arquelao? Porque era más fácil ocultarse en Nazaret que en Jerusalén, capital del reino en donde Arquelao solía habitar.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 9
Cambiando de morada y abandonando el lugar del nacimiento, era fácil ocultarse. Todo el peligro estaba en Belén y en sus alrededores. Viniendo José a Nazaret, volvía a su patria y escapaba del peligro. Y eso significan las palabras: "Y vino a morar en una ciudad que se llama Nazaret...".

San Agustín, de consensu evangelistarum, 2,9
Tal vez podría creerse que estando Nazaret en Galilea, según el testimonio de San Lucas ellos habían fijado allí su residencia, y no porque el temor de Arquelao los hubiera retraído de ir a Jerusalén, como consta de las palabras de San Mateo. A esto se puede responder que cuando el ángel dijo a José en Egipto: "Ve a la tierra de Israel", José había entendido que era preferible ir a Judea, nombre que le parecía convenir mejor a este país. Pero cuando supo que Arquelao reinaba allí, no quiso exponerse a este peligro, pudiendo también entenderse por tierra de Israel Galilea, que estaba habitada también por el pueblo judío. Sin embargo, puede contestarse también, que tal vez pareció a los padres de Cristo no deber habitar con el niño sino en Jerusalén, en donde estaba el templo del Señor, y allí hubieran ido si la presencia de Arquelao no los hubiera llenado de terror. No habían recibido del cielo las órdenes de que habitaran en Judea o en Jerusalén despreciando los temores que Arquelao les inspirase, sino en la tierra de Israel, nombre que también puede aplicarse, como ya hemos dicho, a Galilea.

San Hilario, in Matthaeum, 3
Verdaderamente se mantiene el sentido alegórico. San José representa a los apóstoles, a quienes Jesucristo había sido confiado para llevarlo por todo el mundo. Después de la muerte de Herodes, esto es, después de la sentencia dictada contra el pueblo judío en la pasión del Salvador, les fue ordenado predicar a los judíos, porque tenían como parte de su misión recoger a las ovejas extraviadas de Israel. Pero viéndoles persistir en su infidelidad hereditaria, temen y se retiran, y advertidos por una visión, es decir, contemplando los dones del Espíritu Santo en los gentiles, trasladan a ellos la predicación de Cristo.

Rábano
Y también esto representa a los últimos tiempos de la Iglesia, cuando muchos de los judíos se conviertan por la predicación de Henoc y de Elías, mientras que la otra parte, siguiendo el odio del Anticristo, combatirá contra la fe. Aquella parte de Judea, en la que reinaba Arquelao, representa a los secuaces del Anticristo; Nazaret de Galilea, donde Jesucristo se retira, designa el resto de la nación judía que debía abrazar la fe. De aquí el nombre de Galilea, que significa destierro, y el de Nazaret, flor de las virtudes, porque cuanto más se eleva la Iglesia y como que emigra de la tierra al cielo, tanto más en ella abundan la flor y la savia de las virtudes.

La glosa
A este hecho añade el Evangelio el testimonio siguiente del profeta: "Para que se cumpliese lo que estaba escrito por los profetas, que sería llamado Nazareno".

San Jerónimo
Si el evangelista hubiese citado con precisión un pasaje, no hubiera dicho "por los profetas", sino simplemente "lo que fue escrito por el profeta". Pero hablando en plural demuestra que tomó de la Escritura no las palabras sino el sentido. Ahora bien, el nombre de nazareno significa santo, y toda la Escritura llama santo al Señor. También se puede contestar bajo otro concepto, que aquellas mismas palabras se encuentran literalmente en el siguiente pasaje de Isaías tomadas de la versión hebrea: "Saldrá una vara de la raíz de Jesé, y de su raíz subirá una flor" ( Is 11,1).

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 3 Pudo suceder también que este pasaje fuese tomado de alguna profecía que se haya perdido, sin que haya precisión de apurar la curiosidad respecto de este punto, sabido como es que se han extraviado muchos escritos proféticos. O también que fuere tomado de los escritos de otros profetas que no se encuentran en el número de los libros canónicos, tales como los de Natán y de III Esdras. Pero sea como fuere, lo cierto es que este punto había sido objeto de una profecía, como lo acreditan las palabras dirigidas por Felipe a Natanael: "Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, de quien había escrito Moisés en la Ley y los profetas". Y ésta es la razón por la que los primeros cristianos se llamaron nazarenos, nombre que fue sustituido en Antioquía por el de cristiano.

San Agustín, de consensu evangelistarum, 2,5
Todo lo que se refiere a los magos y a los sucesos siguientes a esto, aparece omitido por el evangelista San Lucas, y ésta es la ocasión de hacer notar para que se recuerde en lo sucesivo, que cada uno de los evangelistas ordena de tal suerte su narración, para que se vea como si nada omitiese, y diciendo lo que quiera decir, callando lo que quiera callar, presenta como una cadena no interrumpida, en la que los hechos se enlazan unos a otros sin que entre ellos se note interrupción alguna. Pero como un evangelista dice lo que otro calla, estudiando atentamente el orden de la narración, se descubre desde luego el lugar en donde puede colocarse lo que ha sido omitido por uno y referido por otro. 


                           Catena áurea de Santo Tomás

miércoles, 4 de enero de 2017

CORAZÓN DE JESÚS: PRECIOSAS VENTAJAS DE ESTA DEVOCIÓN

Tal como el Espíritu Santo no llama a todas las almas a brillar de igual manera por las mismas virtudes, igualmente, en materia de devoción particular, les deja una santa libertad, que nosotros mismos debemos respetar cuidadosamente. Hay almas que se sienten empujadas a honrar especialmente los misterios de la infancia de Jesús; otros, son atraídos por los encantos interiores de su vida oculta; otros no pueden desprenderse de la meditación de la Pasión.
Sin embargo, la devoción al corazón sagrado de Jesús es una de las que debieran sernos más queridas. ¿Por qué? Porque honra al Cristo Jesús no tanto en uno de sus estados o de sus misterios particulares, sino en la generalidad y en la totalidad de su amor, de ese amor en el que todos los misterios encuentran su explicación más profunda. Aunque esté especial y netamente caracterizada, esta devoción reviste, pues algo de universal: honrando al corazón de Cristo, no es al Jesús Niño, adolescente o víctima que se dirigen nuestros homenajes, sino a la persona de Jesús en la plenitud de su amor.

Además, la practica general de esta devoción, tiende, en último análisis, a volver al Señor amor por amor: Movet nos ad amandum mutuo(1); a coger toda nuestra actividad para penetrarla de amor con el fin de complacer a Cristo Jesús; los ejercicios particulares no son sino proyectos para expresar a nuestro divino maestro esta reciprocidad de amor.

Éste es un efecto preciosísimo de esta devoción. Porque toda la religión cristiana se orienta para nosotros hacia ese punto: entregarnos por amor al servicio de Cristo y, por él al Padre y su común Espíritu. Este punto es de una importancia capital, y quiero, para terminar esta meditación hacer algunos comentarios.

Es una verdad, confirmada por la experiencia de las almas, que nuestra vida espiritual depende, en gran parte, de la idea que nos hacemos habitualmente de Dios.

Hay entre nosotros y Dios relaciones fundamentales, basadas en nuestra naturaleza de criatura; existen relaciones morales que resultan de nuestra actitud hacia él y ésta actitud es, la mayor parte del tiempo, condicionada por la idea que tenemos de Dios.

Si nos hacemos de Dios una idea falsa, nuestros esfuerzos para avanzar serán a menudo vanos y estériles, porque se producirán fuera del camino; si tenemos una idea incompleta, nuestra vida espiritual estará llena de lagunas y de imperfecciones; si nuestra idea de Dios es verdadera –tan verdadera como sea posible aquí abajo a una pretura que vive de la fe, nuestra alma se abrirá, con toda certeza a la luz.

Esta idea habitual que nos hacemos de Dios es, pues, la llave de nuestra vida interior, no sólo porque regula nuestra conducta hacia Él, sino también porque, a menudo, determina la actitud de Dios mismo respecto de nosotros; en muchos casos, Dios nos trata como lo tratamos.

Pero, me dirán, la gracia santificante no hace de nosotros hijos de Dios? Ciertamente, sin embargo, en la práctica, hay almas que no actúan como hijos adoptivos del Padre eterno. Se diría que esta condición de hijos de Dios no tiene para ellos sino u valor nominal; no comprenden que ese es un estado fundamental que requiere manifestarse sin cesar mediante actos que correspondan, y que toda la vida espiritual debe ser el desarrollo del espíritu de adopción divina, espíritu que hemos recibido en el bautismo por la virtud de Cristo Jesús.
                                 


Beato Columba Marmion


































lunes, 2 de enero de 2017

HISTORIA DE LA VIRGEN DEL PILAR (2 enero: día que la Santísima Virgen se apareció en carne mortal a Santiago en España sobre un Pilar)

La tradición, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio. Se dice que, por entonces (40 AD), el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo. Santiago obtuvo la bendición de la Santísima Virgen para su misión.


Los documentos dicen textualmente que Santiago, "pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso".

En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". 

Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia 

en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez. Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.